Categoría padre: Te lo digo yo Escrito por Aníbal Fernández

“No se nace joven,
hay que adquirir la juventud…
Y sin un ideal, no se adquiere”
José Ingenieros
Muchos los vieron. Estaban ahí. Derrotando “la información” mentirosa y artera, la literatura y la maledicencia que se organiza en su contra. Trabajando a destajo. Quitándole horas al sueño y al descanso. Comiendo apenas lo necesario para que no los ganara la fatiga y el frío.
Ninguna tarea les resultó demasiada: Descargar los camiones, separar las prendas, armar bolsas, limpiar las calles, ayudar a ordenar las viviendas arrasadas, dar contención anímica, cuidar a los más chiquitos… Ningún orden les pareció excesivo.
Vinieron de muchas partes de país. La mayoría a costo propio. Identíficándose, por una cuestión de orden pero también reivindicando una pertenencia que los enorgullece. Y trabajaron en silencio. La consigna era “no entrar en discusiones políticas”. Estaban allí para ayudar…
Muchos los vieron. Es más, están filmados. Una patota de 20 o 25, tarambanas, no más. También identificados, aunque en este caso con un sindicato: la filial platense de la UOCRA. Llegaron allí para golpear, para patotear, para mostrar las peores prácticas de hoy y de siempre de algunos pequeños grupos que dicen hacer política pero no son más que bandidos.
Bajaron de un utilitario y dos o tres vehículos más y se lanzaron contras los jóvenes de La Cámpora con la clara intención de lastimar, de herir, de lesionar… Empujaron a las mujeres, las lastimaron aún en el suelo, al grito de “sáquense las pecheras” (ellos, que estaban identificados con camperas y pecheras con la leyenda de la UOCRA) generaron un espacio de increíble violencia en donde, hasta ese momento, todo era solidaridad y trabajo.
Muchos los vieron… pero no sé si muchos saben que esa saña tiene su origen en la impotencia. Esos guapos de folletín, ese grupo que ya nos tiene acostumbrados a su brutalidad y a su furia, cree que, de esa manera, discute Poder… Ya lo hizo el 17 de octubre de 2006 y lo vuelve a repetir ahora cuando todavía la tragedia y el dolor golpean al conjunto de la sociedad.
Salvador Dalí solía decir que para él “La mayor desgracia de la juventud actual es ya no pertenecer a ella”. Yo creo que ese es un sentimiento que se puede compartir cuando uno ve a las pibas y pibes de La Cámpora, o de La Güemes, o la UCR o de tantas otras agrupaciones políticas, ONGs, scouts e incluso a aquellos que participan y se solidarizan sin identificarse con ningún sector político ni de la sociedad civil.
Pero seguro que nadie extraña ser joven pero violento. Ser joven pero brutal. Ser joven pero, sin embargo, utilizar métodos y argumentos que hace muchos muchos años son despreciados con el alma por la sociedad argentina.
Muchos los vieron… por suerte! Muchos saben hoy quienes son.
Última actualización en Miércoles, 10 Abril 2013 15:20
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Categoría padre: Te lo digo yo Escrito por Aníbal Fernández

Si el Estado es fuerte,
nos aplasta.
Si es débil, perecemos.
Paul Valery
“Conmueve ver la solidaridad de la gente”. La frase, según quien la diga, oculta en su formulación algunas de las grandes falacias que nos dejaron las últimas inundaciones en la CABA y en la ciudad de La Plata.
En boca de algunos periodistas, la palabra “conmueve” podría reemplazarse por la palabra “conmociona”, porque la verdad es que se muestran conmocionados. No esperaban –jamás alcanzaron a comprender– la capacidad solidaria de nuestro Pueblo y, entonces, hablan desde el estupor o desde una sorpresa mal disimulada. Y es por eso que se confunden. Porque aquellos que están allí, acarreando bolsas con donaciones, ordenando botellones de agua mineral, barriendo las calles o trapeando las paredes de las casas, no son “la gente”. Básicamente porque si algo no son es un grupo anónimo, imposible de identificar y con ese halo de superioridad que connota el sustantivo colectivo “gente”. Por el contrario, son personas, ciudadanos, con un alto grado de compromiso y sensibilidad social que perfectamente caben en la palabra “Pueblo”... aunque a algún que otro cronista o movilero le cueste pronunciarla.
“Conmueve ver la solidaridad de la gente”. Una verdad de Perogrullo que no está mal repetir si en su contracara no intentara expresar la crítica a un teórico “Estado ausente” que no es tal. Porque junto a las donaciones anónimas llegadas desde tantos lugares del país está el Estado con sus controles, con su logística, con sus agentes trabajando hombro con hombro con los Scouts, la Iglesia, las ONG, las agrupaciones políticas y los vecinos.
Un Estado que, además de la ampliación de la AUH, de los créditos, del aumento de las jubilaciones y pensiones para los adultos mayores afectados, de los controles sanitarios, etc. etc., estará allí cuando ya no haya situaciones desgarradoras (morbosas ¿?) para trasmitir por TV y, entonces, las cámaras y los movileros se retiren y el drama se mantenga en forma de enfermedad, o de carencia, o de desesperanza. Estará más allá de la transmisión en vivo del drama; más allá de la crónica de golpe bajo; más allá del revelador comentario “una hermosa sonrisa... sin dientes, pero hermosa” que desnuda brutalmente los sentimientos y las ideas del conductor de turno, por lo bestia de sus expresiones.
Los conmociona esa solidaridad inesperada. Acaso por eso sean tan ingenuos como para creer que no se les nota la antipatía con la que pretenden usar esa solidaridad popular en contra del Estado, de la Política, del Gobierno.
Porque lo que realmente conmueve, y conmovió todos estos días, y seguramente seguirá conmoviéndonos, es esa sutil y recuperada alianza entre la sociedad y el Estado, representada básicamente en los más jóvenes: alertas, movilizados, trabajando y controlando para que nadie tenga más de lo que necesita... es decir: para que nadie tenga menos.
Una alianza que nunca debió romperse. Que destrozaron a sangre y fuego. Que se reconstruyó... y que volvió para quedarse.
Última actualización en Martes, 09 Abril 2013 14:48
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Categoría padre: Te lo digo yo Escrito por Aníbal Fernández
Hoy en radio Del Plata, sobre nuestra política de reinserción de internos del Servicio Penitenciario Federal y los legisladores de la oposición haciendo politiquería en la cárcel de Ezeiza. Una recomendación: ¿Por qué no van al Borda?
Última actualización en Jueves, 16 Agosto 2012 01:10
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Categoría padre: Te lo digo yo Escrito por Aníbal Fernández

Esta mañana en radio Mitre, sobre la política de reinserción de detenidos en el Servicio Penitenciario Federal. Hablo de esto porque he sido ministro de Justicia. El único que puede decidir respecto de la libertad de los individuos es el Poder Judicial. Cuando el interno que ya ha perdido la libertad pasa al Poder Ejecutivo a traves del Servicio Penitenciario Federal, hay políticas que le son propias al Servicio Penitenciario Federal. El segundo punto es la politica de reinserción. La actividad dentro del penal, los trabajos que hacen los internos, le son útiles a la sociedad, se sienten utiles ellos mismos, reciben dinero que les sirve a las familias. Desde el punto de vista cultural, siempre que sea un juez el que lo autorice. En el centro Devoto, cuando el interno deja el penal porque recuperó su libertad, el grado de reincidencia es cero. Cómo no trabajar fuertemente la politica de reinserción.
Última actualización en Jueves, 16 Agosto 2012 01:10
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Categoría padre: Te lo digo yo Escrito por Aníbal Fernández
Para los que tengan interés, mis declaraciones de hoy en el programa de Telefé, Baires Directo.
Última actualización en Jueves, 16 Agosto 2012 01:10
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